Un mundo digital para todos, aprender no tiene edad.
En Colombia, cada vez es más común pagar con un código QR, hacer transferencias desde el celular o realizar compras sin usar efectivo. Desde supermercados y farmacias hasta pequeños comercios y plazas de mercado, los pagos digitales hacen parte de la vida cotidiana.
Sin embargo, esta transformación no avanza al mismo ritmo para todos. Mientras las nuevas generaciones adoptan estas herramientas con facilidad, muchos adultos mayores aún prefieren el efectivo o acudir personalmente a bancos y establecimientos para realizar sus pagos.
Aunque podría pensarse que la principal barrera es la falta de conocimientos tecnológicos, investigaciones recientes sugieren que el verdadero obstáculo es otro: la confianza en su capacidad para aprender y adaptarse.
Más que aprender a usar un celular
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad RMIT encontró que dos personas mayores con el mismo nivel de conocimientos tecnológicos pueden reaccionar de manera completamente distinta frente a una aplicación bancaria o un pago con código QR.
Mientras una lo percibe como una oportunidad para aprender algo nuevo, la otra siente temor de equivocarse o cometer un error irreversible.
La diferencia no está únicamente en las habilidades digitales, sino en la percepción que cada persona tiene sobre sí misma frente al cambio.
Cuando la edad afecta la confianza
Con el paso de los años, algunas personas comienzan a creer que ya no tienen la misma capacidad para aprender cosas nuevas. Esa sensación puede convertirse en una barrera mucho más fuerte que la propia tecnología.
Pensamientos como:
- «Eso ya no es para mí.»
- «Voy a dañar algo.»
- «Es mejor que lo haga mi hijo o mi nieto.»
terminan alejando a muchos adultos mayores de herramientas que podrían facilitarles la vida.
Paradójicamente, la mayoría sí tiene la capacidad de aprender; lo que necesitan es recuperar la confianza para intentarlo.
La experiencia también es una fortaleza
Los investigadores encontraron un aspecto muy esperanzador: los adultos mayores que reconocen todo lo que han aprendido durante su vida suelen adaptarse mejor a las nuevas tecnologías.
En lugar de pensar:
«Estoy muy viejo para esto.»
prefieren decirse:
«He superado muchos cambios en mi vida; también puedo aprender esto.»
Ese cambio de mentalidad hace una enorme diferencia.
La inclusión digital también es emocional
Cuando se habla de inclusión digital normalmente se piensa en enseñar a usar aplicaciones o teléfonos inteligentes.
Pero la verdadera inclusión comienza cuando una persona siente que todavía puede aprender.
Por eso, bancos, entidades públicas y empresas deberían diseñar herramientas pensando no solo en hacer las aplicaciones más sencillas, sino también en transmitir seguridad.
Algunas acciones que pueden marcar la diferencia son:
- instrucciones claras y paso a paso;
- mensajes de confirmación fáciles de entender;
- opciones para corregir errores sin miedo;
- acompañamiento durante las primeras experiencias de uso.
El papel de la familia
En Colombia, los hijos y nietos suelen ser el primer apoyo tecnológico de los adultos mayores.
Sin embargo, existe un error muy frecuente: hacer todo por ellos.
Cuando un familiar toma el celular y realiza cada trámite, evita que la persona mayor gane confianza y autonomía.
Lo más útil es acompañar con paciencia, explicar cada paso y permitir que sea el propio adulto mayor quien complete la acción. Aunque al principio tarde un poco más, esa práctica fortalece su independencia y autoestima.
Un reto para una Colombia cada vez más digital
Cada año más servicios en Colombia migran a plataformas digitales: citas médicas, pagos de servicios públicos, trámites bancarios, subsidios, transporte e incluso programas sociales.
Esto hace indispensable que los adultos mayores puedan participar con seguridad en esta transformación.
La verdadera inclusión digital no consiste únicamente en entregar acceso a la tecnología, sino en lograr que las personas mayores crean nuevamente en su capacidad de aprender, adaptarse y seguir siendo parte activa de la sociedad.
Porque un futuro digital no será realmente incluyente si deja atrás a quienes más necesitan sentirse acompañados.
En Casita San José creemos que nunca es tarde para aprender. Acompañar a nuestros adultos mayores también significa brindarles herramientas para desenvolverse con confianza en un mundo cada vez más digital. Con paciencia, respeto y apoyo, podemos ayudarles a descubrir que la tecnología no reemplaza su experiencia de vida, sino que puede convertirse en una aliada para mantener su autonomía, comunicación y calidad de vida.
Fuente: Adaptado por Casita San José a partir de un artículo de Báo Phụ nữ Việt Nam (30 de julio de 2026), basado en investigaciones de la Universidad RMIT Vietnam sobre inclusión digital y adultos mayores.
